Cuándo hacerlo
Antes de comprar el vestido
Es el consejo que más repito y el que más tarde me piden: hazlo antes de elegir el vestido, no después.
El blanco no es un color, son muchos. Óptico, marfil, crudo, champán, roto. Cada uno se comporta distinto según tu subtono, y la diferencia entre el que te ilumina y el que te apaga la cara es perfectamente visible en una fotografía. En las fotos de tu boda, que son para siempre.
Cuando ya has comprado el vestido, el margen se acaba: lo que queda es maquillar alrededor de una decisión tomada. Cuando vienes antes, entras a la tienda sabiendo qué blanco buscas, qué escote te favorece y qué silueta te sienta, y dejas de probarte treinta vestidos para descartar veintiocho.
Lo mismo con el pelo: si vas a cambiar de color o hacerte mechas para la boda, conviene saber antes cuáles te van.