La duda de siempre
¿Funciona de verdad a distancia?
Sí, y te explico exactamente por qué, que es más honesto que pedirte que te fíes.
Un análisis de color —o test de color, que es como lo busca mucha gente— no se hace mirándote: se hace comparando. Lo que determina tu estación es cómo reacciona tu piel al ponerle un tono al lado y no otro, y eso se ve igual de bien en una buena fotografía que en persona, siempre que la fotografía esté bien hecha.
Pero que la fotografía sirva no es lo que hace que esto funcione. Esto no es «mándame un selfie y te digo tu estación»: hay un protocolo detrás, y lo dirijo yo.
Por eso empezamos con una videollamada antes de que me mandes nada. Nos conocemos, me cuentas qué te pasa con el color, qué has probado y qué esperas sacar de esto. Te explico cómo va a ir el proceso entero, resolvemos tus dudas y te doy las pautas para preparar la sesión: la luz, la ropa, el pelo, el maquillaje. Esa preparación no es un trámite previo, es parte del estudio.
Y lo que de verdad determina el resultado es quién mira. Leer un subtono es un criterio que se entrena: el mío viene de un máster en ELLE Academy y de años trabajando el color sobre personas reales. Las fotografías son por donde entra la información, no lo que resuelve el caso.
Si algo no me convence cuando las recibo, te lo digo y las repetimos. Prefiero pedirte que las repitas a entregarte una estación en la que no confío del todo.